Los trabajadores inmigrantes en el país tienen diversas alternativas para planificar su retiro sin importar su estatus migratorio, aunque las opciones varían según si cuentan o no con un SSN.
Los trabajadores inmigrantes en Estados Unidos, tanto los que cuentan con estatus legal como los indocumentados, tienen opciones para planificar su jubilación. La diferencia principal está en el acceso al Seguro Social, que está reservado para quienes han trabajado de manera legal y acumulado suficientes créditos de trabajo.
Para acceder a una pensión del Seguro Social, los inmigrantes legales deben haber trabajado al menos diez años con su Número de Seguro Social (SSN) y haber acumulado 40 créditos de trabajo. Según la Administración del Seguro Social (SSA), en 2026 se obtiene un crédito por cada $1,890 dólares en ingresos, con un máximo de cuatro créditos por año.
Esto significa que, trabajando de manera constante, se pueden completar los 40 créditos requeridos en exactamente diez años. Una vez reunidos esos créditos, la persona puede solicitar su pensión a partir de los 62 años, aunque retirarse a esa edad implica recibir aproximadamente 25% menos del monto completo. Para recibir el beneficio completo, es necesario esperar hasta los 66 o 67 años, dependiendo del año de nacimiento. Quienes decidan retrasar su retiro hasta los 70 años pueden obtener un incremento de hasta 32% en su pensión mensual.
Los créditos acumulados no desaparecen si la persona cambia de empleo o deja de trabajar por un tiempo, y tampoco se pierden si se regresa al país de origen. Esto es relevante para los migrantes que van y vienen, ya que los años trabajados legalmente en Estados Unidos siguen contando para su historial de Seguro Social.
Los inmigrantes indocumentados, por su parte, no pueden acceder al Seguro Social, pero sí tienen otras opciones. Con un Número de Identificación Personal del Contribuyente (ITIN), es posible abrir una Cuenta de Retiro Individual (IRA). Existen dos modalidades principales: la IRA tradicional, que permite deducir las aportaciones de los impuestos, pero grava los retiros en la jubilación, y la Roth IRA, que funciona al revés, las aportaciones se hacen con dinero ya gravado, pero los retiros en la jubilación son libres de impuestos.
Los planes 401(k) son otra alternativa, aunque por lo general requieren un SSN. Sin embargo, algunos empleadores permiten la participación con un ITIN, por lo que vale la pena consultarlo directamente con el empleador. La ventaja de estos planes es que permiten aportaciones automáticas descontadas del salario, lo que facilita el ahorro regular.
Finalmente, los trabajadores inmigrantes también pueden recurrir a cuentas de ahorro personal e inversiones. Con un ITIN es posible abrir cuentas en bancos o cooperativas de crédito, así como cuentas de inversión para adquirir acciones, bonos u otros instrumentos financieros que generen rendimientos a largo plazo.