Estos son algunos errores comunes de acciones y actitudes que pueden afectar la evaluación de tu entrevista consular.
La entrevista consular es uno de los momentos clave del proceso para solicitar una visa estadounidense. Aunque suele durar apenas unos minutos, la manera en que el solicitante responde y se comporta puede influir directamente en la decisión del oficial consular. Más que aprender respuestas de memoria, el objetivo es evitar inconsistencias, omisiones o actitudes que generen dudas sobre la información proporcionada en la solicitud.
Uno de los errores más frecuentes es acudir a la entrevista sin los documentos necesarios o sin tenerlos organizados. No contar con el pasaporte vigente, el formulario DS-160 correctamente llenado, el comprobante de pago o documentos de respaldo puede proyectar falta de preparación y lo más probable es que termine en una visa rechazada. La entrevista no siempre requiere que se presenten todos los papeles, pero es importante tenerlos disponibles en caso de que el oficial los solicite.
También es importante evitar respuestas confusas o poco claras sobre el propósito del viaje. El oficial consular busca entender de forma rápida y sencilla por qué se desea viajar a Estados Unidos, por cuánto tiempo y qué se planea hacer. Explicaciones largas, contradictorias o con tecnicismos innecesarios pueden generar desconfianza. Lo recomendable es ofrecer respuestas breves y coherentes, alineadas con lo declarado previamente en el formulario DS-160.
Otro aspecto relevante es no demostrar vínculos sólidos con el país de origen. El evitar hablar de trabajo, estudios, familia u otros compromisos puede dar la impresión de que no existe una razón clara para regresar del país. El oficial evalúa si el solicitante tiene motivos reales para volver a su país una vez concluido el viaje, por lo que omitir esta información puede afectar negativamente la entrevista.
La falta de honestidad es uno de los errores más graves según expertos. Respuestas evasivas, exageradas o que no coinciden con la solicitud pueden derivar en una negación inmediata. Es preferible responder solo lo que se pregunta, de forma directa y sincera, sin añadir detalles innecesarios que puedan generar inconsistencias.
También se recomienda evitar la memorización de un discurso, pues no se trata de eso, sino de tener claridad sobre datos básicos como el destino del viaje, la duración de la estancia o si se viajará solo o acompañado. Nervios excesivos o respuestas improvisadas suelen traducirse en contradicciones.
El lenguaje corporal y la actitud general también influyen. Mostrar desinterés, ansiedad o una actitud defensiva puede causar una mala impresión del solicitante. Mantener una postura adecuada, escuchar con atención y responder con calma ayuda a proyectar seguridad. Asimismo, interrumpir al oficial o no prestar atención a sus preguntas es una conducta que conviene evitar.
Por otro lado, cuando se pregunta por acompañantes, destino o duración del viaje, cualquier discrepancia con el DS-160 puede ser interpretada como un error grave. No se requieren direcciones exactas ni explicaciones complejas, solo información precisa y consistente.