Las congresistas Delia C. Ramírez y Jesús García, impulsores de la American Dream and Promise Act, escucharon testimonios de beneficiarios de DACA, inmigrantes indocumentados y expertos en el proceso de ciudadanía.
En el 14º aniversario del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), los congresistas del estado de Illinois Delia C. Ramírez, Jesús “Chuy” García y Danny Davis, junto con funcionarios locales, realizaron una audiencia de campo en el estado para analizar la situación actual del programa y la necesidad de legislación permanente para los inmigrantes indocumentados. La audiencia incluyó testimonios de beneficiarios de DACA, estudiantes indocumentados y organizadores comunitarios, y se realizó en paralelo a movilizaciones en Washington, D.C. en apoyo a la misma legislación.
Ramírez encuadró la audiencia en el contexto de las políticas migratorias de la administración Trump, que, según señaló, han presionado sobre múltiples programas de protección migratoria, entre ellos el Estatus de Protección Temporal (TPS) y DACA. “Es más imperativo que nunca que el Congreso finalmente afirme que nuestras familias inmigrantes son vistas, valoradas e integrales para nuestras comunidades. “Debemos ganar un camino a la ciudadanía”, declaró la legisladora, quien es coimpulsora de la Dream and Promise Act junto a García.
Por su parte, el congresista García señaló que DACA surgió ante la incapacidad del Congreso de aprobar la DREAM Act y que, pese a haber demostrado su efectividad durante 14 años, el programa sigue siendo insuficiente como solución permanente. “DACA se convirtió en una historia de éxito. Ha superado la prueba del tiempo y proporcionado alivio para cientos de miles de Dreamers”, afirmó.
Entre quienes testificaron ante el panel figuraron tres beneficiarios de DACA identificados con seudónimos para proteger su privacidad. Melanny, trabajadora del sector de educación superior, señaló que el programa abrió puertas, pero nunca constituyó una vía hacia la ciudadanía, y que las comunidades inmigrantes llevan 14 años esperando la solución permanente que se les prometió. En cambio, Sam Lee, trabajador del sector salud, describió la contribución de los inmigrantes en hospitales, escuelas, guarderías y restaurantes, y reclamó una vía a la ciudadanía para los 11 millones de personas indocumentadas en el país. Quique, paralegal con DACA, describió la sensación de vivir con estabilidad condicionada a pesar de haber obtenido un título universitario y empleo: “Como receptor de DACA, siento que he sido obligado a vivir con las manos atadas, sabiendo que a pesar de haber obtenido un título universitario y un trabajo, aún carezco de estabilidad y agencia, y que lo que he trabajado puede desaparecer en un abrir y cerrar de ojos”.
Jocelyn Aranda-Ortiz, organizadora de defensa contra deportaciones, y Elizabeth Cervantes, miembro de la junta directiva de la Coalición de Illinois de Inmigrantes y Refugiados (ICIRR), también presentaron testimonios. Cervantes recordó que en 2012 el presidente Obama sostuvo que los jóvenes beneficiarios de DACA merecían planificar sus vidas en plazos mayores a dos años, y señaló que esa premisa sigue vigente, aunque hoy los beneficiarios más jóvenes ya son adultos.
Esta audiencia se llevó a cabo en medio de una serie de presiones sobre el programa. En abril de 2026, la Junta de Apelaciones de Inmigración emitió una decisión que facilita el inicio de procesos de deportación contra beneficiarios de DACA, lo que organizaciones de defensa consideran que vacía de contenido las protecciones del programa. La American Dream and Promise Act, reintroducida en febrero de 2025 con el respaldo de más de 200 legisladores, busca establecer una vía permanente a la ciudadanía para los Dreamers y los beneficiarios de TPS, aunque hasta la fecha continúa sin avanzar en el Congreso.