Un análisis del CEMLA mostró que en 2025 el empleo de inmigrantes mexicanos cayó casi 5%, impulsado por el temor a deportaciones y un posible retorno masivo a México, con efectos directos en el envío de remesas.
En 2025, el número de trabajadores de origen mexicano empleados en Estados Unidos alcanzó un promedio de 19 millones de personas, lo que representó el 11.6% del empleo total del país, según un análisis publicado por el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA) con datos de la Encuesta de Población Actual (CPS) de la Oficina de Censos de Estados Unidos. La cifra incluye tanto a nacidos en ese país de ascendencia mexicana como a inmigrantes, y sitúa a la comunidad de origen mexicano como un componente estructural del mercado laboral estadounidense, pues en 2025, uno de cada 12 trabajadores en el país era de origen mexicano.
Del total de 19 millones, 11.8 millones correspondieron a trabajadores nacidos en Estados Unidos de origen mexicano, y 7.2 millones a inmigrantes mexicanos. Este segundo grupo representó el 4.4% del empleo total del país, es decir, uno de cada 23 trabajadores. En cuanto a la participación femenina, las mujeres constituyeron el 43.3% del empleo de origen mexicano en general, con una brecha notable entre los nacidos en Estados Unidos, donde la participación femenina fue del 47.4%, y los inmigrantes, donde llegó al 36.6%.
Uno de los datos más significativos del reporte fue la contracción registrada en el empleo de los inmigrantes mexicanos. El empleo total en Estados Unidos creció un 1.3% en 2025, mientras que el de los trabajadores nativos de origen mexicano aumentó un 9.3%, Sin embargo, el empleo de los inmigrantes mexicanos cayó un 4.8%, equivalente a una pérdida de 361 mil 673 ocupaciones. La caída se concentró especialmente en los trabajadores masculinos, que perdieron 320 mil 267 empleos, una reducción del 6.6%, frente a una disminución de 41 mil 406 puestos entre las mujeres, equivalente al 1.6%. En conjunto, el 88.6% de la pérdida de empleo entre inmigrantes mexicanos correspondió a hombres.
Los autores del reporte, Jesús A. Cervantes González y Juan Antonio Ortega del CEMLA, señalan que esta contracción pudo responder tanto a una menor demanda de servicios como a una reducción de la oferta laboral de estos trabajadores. En particular, destacan que la ausencia o asistencia irregular de migrantes mexicanos a sus puestos de trabajo, motivada por el temor a ser detenidos y deportados en el marco de las políticas migratorias de la administración Trump, afectó directamente sus niveles de empleo.
Además, los datos de la CPS sugieren además que en 2025 pudo haberse producido un retorno significativo, tanto voluntario como involuntario, de población inmigrante mexicana a México, ya que la caída en el empleo fue acompañada de descensos simultáneos en el desempleo y en la población inactiva, lo que apunta a una reducción en el tamaño total de la población mexicana inmigrante en edad de trabajar.
Según el reporte, la pérdida de empleos entre los inmigrantes mexicanos redujo su masa salarial y propició una caída en el envío de remesas a México, un flujo económico de suma importancia para millones de familias en ese país. Para contextualizar la magnitud del fenómeno, el CEMLA compara el empleo de trabajadores mexicanos en Estados Unidos con el de los trabajadores asegurados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) pues los 19 millones de trabajadores mexicanos en Estados Unidos equivalen al 84.5% de los 22.5 millones de trabajadores formales registrados en el IMSS en 2025.