El estrés, en general, es bueno para todos, ya que nos ayuda a superar obstáculos que se nos presentan día a día. Pero cuando los niños empiezan a presentar ciertas conductas que ya no hacían como mojar la cama, o problemas como dolor en el cuerpo sin razón aparente, llorar fácilmente o apego en exceso hacia los padres, es posible que estén bajo estrés negativo.
Este tipo de estrés ocurre cuando la tensión emocional no se va, sino que es constante, incapacitante y progresiva.
Estas son las señales que demuestran que tu hijo está estresado:
- Apego exagerado hacia los padres
- Conductas regresivas: hablar como bebé, buscar el biberón, no querer caminar por sí mismo, etc.
- Llanto constante e injustificado
- Manifestar dolor corporal de origen inexplicable
- Mostrarse exigente y controlador
- Tener alteraciones en el sueño
- Tener poca hambre o querer comer excesivamente y todo el tiempo
Maricela Fonseca Analco, psicóloga conductivo conductual y experta en el manejo de emociones infantiles, explica que desde el vientre, los bebés comienzan a experimentar el estrés: “el estrés perinatal tiene efecto en la formación del cerebro, por eso siempre se recomienda que la mujer gestante viva el embarazo, apoyada, feliz y tranquila; además, al nacer, el bebé también debe desarrollarse en un contexto libre de tensiones y sufrimientos emocionales estresantes”.
Asimismo, la experta señala que estos factores también tienen que ver con cómo se maneja el estrés: tipo de crianza, la convivencia con personas con personalidades ajenas a la nuestra, la manera en que se les castigan, enfermedad de algún familiar, cambios de casa, el fallecimiento de un ser querido, el divorcio de los padres o perder amigos.
La buena noticia es que sí hay solución para este inconveniente y son las siguientes actividades:
- Aprender a respirar: ayuda a regular las emociones. Debe ser profunda y consciente.
- Bailar y cantar: escojan el género musical que más les guste y disfruten.
- Cocinar: empieza por platillos fáciles como los que son fríos, y ya que sean expertos, pueden elegir platos más complicados.
- Contar cuentos: leer en familia, y en especial antes de dormir, es muy relajante para los pequeños del hogar.
- Dibujar y pintar: ya sea con acuarelas, crayones, plumones o con colores, hacerlo en familia será de gran ayuda.
- Hacer ejercicio: cualquier actividad física ayudará en formar la confianza del niño.
- Jugar: inventen un juego o realicen su favorito. Jugar, sobre todo uno que requiera movimiento facilita la liberación del estrés.
- Orar: no necesitas practicar una religión en particular, puedes crear una oración para que la repitan todos los días.
Por último, no pases por alto el estrés riesgoso porque a larga podría afectar su salud mental y desencadenar problemas como: depresión, fobias, consumo de sustancias nocivas, trastornos de ansiedad, baja autoestima, trastorno por estrés postraumático, entre otros.
Vía: bbmundo