Antes de la pandemia ya usábamos de forma excesiva nuestros smartphones, tabletas y laptops, hoy en pleno confinamiento, aunque más relajado, por el semáforo naranja, el uso de los dispositivos creció exponencialmente.

Todo empezó en marzo, cuando el mundo decidió mandar a todos a sus casas para protegerse del virus y desde ese momento, digitalizamos nuestras vidas con el fin de mantenernos informados y conectados.

La tecnología nunca había tenido tal alcance y uso. Actualmente, los dispositivos móviles son medios por los cuales nos comunicamos con nuestros amigos, familiares y utilizamos para trabajar. También es nuestro medio de comunicación de base para saber el acontecer diario del COVID-19 y otros temas.

Las redes sociales se volvieron aún más adictivas y la necesidad de estar conectados crecieron, así como pasar horas frentes a las plataformas de streaming (Netflix, Amazon, HBO, etc.) y usar nuestro tiempo para navegar en internet.

“Los smartphones y tabletas están específicamente creados para captar nuestra atención y darnos premios psicológicos. Saben de la naturaleza humana y de cómo hacernos sentir bien, indagando gustos, conexiones, comentarios, seguidores y opiniones”, explicó Eric Alcera, director médico de la red de servicios de salud conductual para Hackensack Meridian Health, en Nueva Jersey, Estados Unidos. También es psiquiatra especializado en el cuidado de niños, adolescentes y adultos.

“Esta necesidad de atención, refuerzo de ego y de respuesta inmediata hacía ellos, pueden complicar que vivamos el día a día y que gocemos o interactuamos con lo que nos rodea, hay inmersión total hacía lo digital. Esto se ve más ahora que nunca, no hay reuniones, salidas, y pasamos días y noches completas en casa, lo que provoca que estemos metidos de lleno en los dispositivos móviles”, añadió el experto.

A esto se le llama dependencia digital y es estar pendiente de algún aparato digital de forma obsesiva. Expertos en materia psicológica descubrieron que, el uso excesivo de estos dispositivos y de la social media puede dañar la salud mental de forma significativa.

Todo exceso es malo, estar miles de horas en las redes sociales pueden crear efectos negativos a largo plazo en cuerpo y mente. A continuación, te presentamos algunas señales de la alarma:

  • Estrés o ansiedad por no estar atento de nuestro dispositivo móvil.
  • Pocas horas de sueño, nula capacidad para relajarse y desconectarse.
  • Baja autoestima, daño a nuestra persona por acoso cibernético o una percepción mala de nuestra vida.
  • Cansancio físico o mental, poca motivación para hacer ejercicio.
  • Dolor de espalda, dolor en las articulaciones o malestares físicos por estar mucho tiempo sentado frente a la computadora.

Ante cualquiera de estos síntomas, acude con un especialista de la salud mental o busca actividades que tengan que no tengan que ver con lo digital, como leer un libro, salir a caminar, andar en bici o juegos de mesa, etc. 

Las redes sociales y los medios digitales son un gran aliado, pero no significa que se deban usar todo el tiempo, ya que puede traer complicaciones a la salud mental y física.

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