Realmente los síntomas en adultos y niños son los mismos (fiebre o escalofríos, tos, dificultad para respirar, fatiga, dolores musculares y corporales, dolor de cabeza, pérdida del olfato o gusto, dolor de garganta, congestión nasal, náuseas o vómitos y diarreas); sin embargo, hay señales que son muy características en los niños, y estas son:

Falta de energía: si tu hijo está más cansado que de costumbre o le cuesta trabajo estar despierto, podría ser un foco de atención importante.

Pérdida del apetito: si notas que tu hijo no quiere comer o beber líquidos, tenlo en cuenta.

Problemas al realizar actividades: si de pronto le es difícil hacer su rutina diaria, es posible que se sienta mal

Síndrome Inflamatorio Multisistémico (MIS-C): puede presentarlo aún sin tener o haber tenido síntomas de coronavirus. Empieza con una “fiebre persistente sin una causa clara”, seguido de dolor abdominal, glándulas inflamadas, diarrea, manos y pies enrojecidos o hinchados, conjuntivitis, labios rojos y agrietados. Afortunadamente, no es tan común, pero es mejor estar prevenidos.

También, es importante considerar con quién ha interactuado para reconocer una posible infección y descartar que sea Covid-19, pero si no ha estado expuesto a nadie que no sea de su familia, entonces podría ser un resfriado común, gripa o alergias.

Si llegas a tener dudas respecto a los síntomas de tu hijo, no está demás hacerle una llamada a su doctor, ya que “la única llamada que es incorrecta es la que no se realiza”, según el Dr. Sean O’Leary, vicepresidente del Comité de Enfermedades Infecciosas de la Academia Estadounidense de Pediatría.