Si bien la dislexia no es una enfermedad como tal, sus consecuencias o afectaciones pueden repercutir en el día a día de quien la padece.

La dislexia afecta a uno de cada diez individuos, de los cuales muchos están sin un diagnóstico, lo que provoca que no reciban la atención necesaria para poder tener una vida normal y desempeñarse adecuadamente.

Para aquellos que no saben que tienen esta afectación o que saben que la tiene pero que no han hecho nada por tratarse, pueden sufrir de problemas de aprendizaje, dificultad en el trabajo y muy poca confianza en sí mismos.

Los que sí tienen un diagnosis y están siendo tratados, adquieren una lucha constante en el poder leer, en escribir y algunos aspectos de su vida diaria

La dislexia es un desorden en ciertas actividades como leer y escribir, se dicen mal las palabras o se cambian, no es un problema de falta de agilidad de mental o es sinónimo de una menor inteligencia.

Estas son algunas de las afectaciones más notorias:

      • Baja conciencia fonológica especialmente en los niños más pequeños.
      • Inseguridad
      • Terquedad
      • Desinterés por el estudio o pérdida del afecto por la escuela, especialmente cuando se da en un medio familiar y/o escolar poco estimulantes.
      • Calificaciones escolares bajas
      • Deserción Escolar
      • Mala percepción de sí mismos
      • Ansiedad
      • Angustia
      • Depresión
      • Bullying
      • Mala conducta

En el mundo existen personas brillantes y creativas que tienen dislexia y nunca aprendieron a leer, escribir ni/o deletrear a un nivel consistente con su habilidad intelectual.

La atención a tiempo y el apoyo es fundamental para que puedan desarrollarse en todos los ámbitos, también es muy importante que los padres aprendan a vivir con eta afectación y conozcan todo de ella.

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