Para hacerle frente a esta nueva enfermedad, hay que tener un fuerte sistema inmunológico, el cual trabaja como “escudo” para defendernos de bacterias, virus, parásitos y hongos que hacen que nos enfermamos. Los linfocitos, que son glóbulos blancos que se producen en la médula ósea, atacan todas estas enfermedades que son principalmente respiratorias.

Es por esto que aquellos que tienen un sistema inmunológico comprometido como adultos mayores, diabéticos, personas con obesidad extrema, quienes padecen trastornos cardíacos, enfermedades pulmonares o embarazadas, pueden contraerlo más fácil.

El Journal of the American College of Nutrition, publicó un estudio en el que se demuestra que la vitamina D podría disminuir significativamente enfermarse gravemente de coronavirus. Además de su función principal que es absorber calcio, esta vitamina ayuda a los sistemas nervioso, muscular e inmunitario. Por si fuera poco, también se descubrió que la falta de esta tuvo que ver en el fallecimiento de personas con diabetes, hipertensión o de la tercera edad.

A su vez, estudios epidemiológicos han mostrado que la deficiencia de vitamina D no sólo nos hace propensos a enfermedades respiratorias, sino asimismo a reacciones inflamatorias y una disfunción inmunitaria.

La vitamina D se obtiene asoleándonos, porque se produce a través de la piel, pero una larga exposición al sol puede producir cáncer o envejecimiento prematuro. Otra opción son los suplementos; sin embargo, deben ser tomados bajo supervisión médica ya que podrías intoxicarte o causarte un daño en los riñones, por lo que la mejor opción es una dieta basada en los siguientes alimentos: hígado de res, queso, cereales, salmón, atún, yema de huevo, leche, jugo de naranja, yogurt y bebidas a base de soya.