La mente y el cuerpo están conectados, una buena alimentación es vital para estar bien por dentro y por fuera, porque nos ayuda a proteger nuestra salud física y mental.

¿Sabías que nuestras emociones son reacciones psicofisiológicas que determinan nuestros sentimientos y comportamientos? Éstas aparecen por la liberación de ciertos neurotransmisores (sustancias químicas creadas por el cuerpo que transmiten información) u hormonas ligados a algunos compuestos químicos, como la glucosa y las proteínas que se encuentran en los alimentos.

Por esta razón, numerosas investigaciones se han dado a la tarea de analizar los efectos de diferentes dietas y su influencia en la depresión y la ansiedad. Los resultados revelan que una alimentación rica en frutas, vegetales, semillas y granos integrales podría mejorar nuestro estado de ánimo.

“Incluir más alimentos integrales, frutas, vegetales y reducir los productos procesados es muy favorable en términos de bienestar psicológico y la cuestión mental” recalcó Joseph Firth, investigador de la University Western Sydney.

La investigación realizada por esta institución, también señaló lo siguiente:

  • Consumir poca carne roja, evitar productos saturados de grasa o azúcar, pueden ayudar a reducir síntomas depresivos
  • Una buena alimentación disminuye los problemas para dormir, el desánimo y la insociabilidad. Comer de forma saludable se ha llegado a comparar con recibir atención psicológica y asistir a grupos de superación personal  

Es complicado determinar con exactitud cómo se relacionan estos aspectos, pero la conexión es real, mente sana igual a cuerpo sano.

Si crees que necesitas ayuda para mejorar tu alimentación, acude con un especialista en nutrición.

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